jueves, 30 de septiembre de 2010

¿La mermelada es tan calórica como creemos?

El desayuno es una de las comidas principales del día. Esto estamos hartos de escucharlo a menudo, y por ello no lo vamos a volver a repetir.

En esta ocasión, lo que vamos a analizar es alguno de los alimentos que solemos consumir a la hora de desayunar, concretamente la mermelada. Mucha gente ha desterrado de su dieta por considerarla un alimento con un alto contenido calórico que lo único para lo que sirve es para hacernos engordar. En Vitónica queremos desmentir este mito resaltando las virtudes de las mermeladas.

Hace muchos años la fruta no estaba tan a la orden del día como en la actualidad, ya que simplemente estaba sujeta a la estacionalidad. A pesar de esto, se idearon diferentes formas para conservarla y poder comerla a lo largo de todo el año. La mermelada es una de ellas, ya que la base de este alimento es la fruta y el azúcar, una buena forma de conservación, que además constituye uno de los mejores dulces que existe.

Como hemos comentado, la base de la mermelada es la fruta, un alimento a todas luces necesario y beneficioso para el organismo. La mermelada se realiza con todo tipo de frutas, por lo que su variedad es grande. Además de la fruta el azúcar tiene un papel importante, ya que es el que se encarga de dar el dulzor característico a este alimento. Es precisamente este azúcar el que da a la mermelada la fama de mala para la salud. Nada más lejos de la realidad, ya que estos azúcares suponen una fuente importante de energía rápida para el organismo. Es cierto que no hay que abusar de ellos si no vamos a realizar una actividad física elevada, pero si es así es la mejor manera de conseguir cargar las pilas casi al instante.

Junto a la energía que nos brinda la mermelada no debemos olvidar que es un alimento hecho a base de fruta, y como tal conserva grandes propiedades de la misma. Es cierto que no es lo mismo la fruta conservada a través de este método que la natural, ya que gran parte de las vitaminas se han perdido al cambiar el estado y el paso del tiempo, y otras como las del tipo B perduran inalterables.

A pesar de todo, la fibra se conserva en su estado original, aportando al organismo la depuración que necesita. Junto a esto no debemos pasar por alto la cantidad de sales minerales que nos brinda y que tan necesarias son para el correcto funcionamiento del organismo, sobre todo si tenemos una actividad física elevada.

Por estos motivos es importante que no dejemos de lado este alimento y que a partir de ahora entre a formar parte de nuestra alimentación. Está claro que no debemos abusar de él, ya que como buen dulce nos puede pasar factura. Un punto que debemos tener en cuenta es que no contiene grasas, por lo que se trata de un alimento que puede sernos de gran utilidad, sobre todo cuando necesitamos energía rápida.

Fuente: vitonica.com

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